Vergüenza en Portugal: Sufrió racismo, le tiraron una butaca y abandonó el partido


Moussa Marega tuvo que aguantar discriminación racial por más de 10 minutos. Él decidió de forma unilateral irse al vestuario.

Estamos en pleno siglo XXI y todavía quedan vestigios del intolerable racismo. Esta vez fue en Portugal. Se enfrentaban Vitoria y Porto, pero lejos del disfrute del espectáculo se vio lo peor del ser humano: gritos racistas por parte de hinchas del equipo local hacia el jugador Moussa Marega.

La situación es más triste aún. El delantero del Porto, Marega, había jugado la temporada 2016-2017 con el Vitoria. Apenas comenzó el partido se escucharon algunas pifias al delantero oriundo de Malí. Luego todo se calmó, aparentemente. Se cumplía una hora de juego y la furia de los fanáticos locales se desató: Marega anotaba el 2-1 a favor del Porto, dando paso a la famosa “ley del ex”. Y, además, a la rabia de los asistentes.

Me gustaría decirles a esos idiotas que vienen al estadio a hacer gritos racistas… que se jodan. También agradezco a los árbitros que no me hayan defendido y me hayan sacado una amarilla por defender mi color de piel… Eres una vergüenza (al árbitro).

Bajo los cánticos que parecían señalar el color de piel del jugador, el delantero daba inicio a casi 10 minutos continuos de insultos raciales. La lluvia de improperios terminó por reforzar la decisión del jugador de abandonar la cancha. Ya había hecho señas anteriormente al banco para que se le realizara la sustitución. El entrenador y sus compañeros no le hicieron caso. Hasta que llegó el minuto 69, cuando Marega se decidió a abandonar voluntariamente el partido e irse a los vestuarios.

El jugador buscaba huir del desagradable momento, pero…

El calvario continuaba y los fanáticos del Vitoria, no satisfechos con todos los insultos discriminatorios, decidieron tirarle una butaca del estadio cuando el jugador del Porto anotaba. Luego, Marega -con rabia e impotencia- decidió encarar a sus victimarios con sus dedos pulgares hacia abajo en gesto de reprobación. Sus compañeros de equipo siempre intentaron frenarlo. La única muestra de apoyo que recibió en cancha.

“Me gusta hablar del partido, pero hoy pasa a un segundo plano. Estamos completamente indignados (…) Somos una familia, independientemente de la nacionalidad, el color de la piel”, dijo en conferencia de prensa el entrenador del Porto, Sergio Conceição.

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