Un salto eterno


Se cumplen 70 años del récord mundial de salto ecuestre conseguido por Alberto Larraguibel y su caballo Huaso

Uno, el humano, Alberto Larraguibel Morales, nació en la ciudad de Angol y en 1938 ingresó con 19 años a la Escuela Militar, llegando a ser en los 60′ comandante del Regimiento Húsares de Caballería. El otro, el caballo, nació esa misma década del 30 bajo el nombre Faithful en un criadero de Vilcún. El destino los unió como binomio en 1947, cuando el animal fue adquirido para la escuela de Caballería del Ejército, tras ser desechado como caballo de carreras y salvado por veterinarios de ser sacrificado luego de sufrir un accidente durante una prueba de adiestramiento.

Rebautizado como Huaso y coronando un intenso periodo de entrenamientos en salto alto, el equino junto a su jinete participaron en el Concurso Hípico Internacional, realizado en el jardín de saltos del Regimiento Coraceros de Viña del Mar con la presencia de varias delegaciones sudamericanas. Allí, un 5 de febrero de 1949, ante alrededor de 5 mil personas incluido el entonces Presidente Gabriel González Videla, el capitán Larraguibel montado en su caballo Huaso superaron al tercer intento el obstáculo de 2,47 metros, batiendo así la vigente marca mundial de 2,44 mts. conseguida por el jinete italiano Antonio Gutierrez y su caballo Osoppo.

”Yo estoy convencido de que es posible. Sólo es necesario que se dé, como se me dio a mí, esa armonía perfecta de caballo y jinete, de equilibrio y velocidad, y que haya otro hombre dispuesto a lanzar su corazón por encima del obstáculo e irlo a buscar, sin vacilaciones, al otro lado”, declaró Larraguibel al conmemorarse 30 años de la hazaña, consultado sobre la posibilidad de ver superada una marca que continúa hasta hoy imbatida.

Acogido a retiro en 1976 con el grado de Teniente Coronel, Alberto Larraguibel falleció en Santiago producto de un cáncer de pulmón en 1995. Por su parte Huaso, ganó con su majestuoso salto un merecido descanso y derecho a corretear libremente por los prados de la Escuela de Equitación de Quillota, donde falleció y fue enterrado con honores en 1961.

Un monumento de bronce en el borde costero de Viña del Mar, frente a donde se encontraba el antiguo Regimiento Coraceros, conmemora la hazaña de Larraguibel y Huaso

comentarios

Previous Goleador de Hierro
Next Un paso hacia la igualdad