Un partido para la historia: A 70 años de la mayor goleada en el Fútbol chileno


El 30 de abril de 1950, Everton derrotó 17-0 a Santiago Wanderers, en uno de los episodios más bochornosos del profesionalismo en Chile.

El Clásico Porteño es conocido como uno  de los encuentros más tradicionales del balompié chileno, donde se enfrentan los dos equipos más importantes y populares de la V Región: Everton de Viña del Mar y Santiago Wanderers de Valparaíso.

Estos dos clubes, que a su vez son dos de los más antiguos del país, se enfrentaron el domingo 30 de abril de 1950, cuando los ruleteros golearon 17-0 a los caturros, siendo esta la mayor goleada de la historia del fútbol profesional chileno.

Este clásico porteño se disputó en el Estadio El Tranque de Viña del Mar (actual Sausalito) y correspondió al Campeonato de Apertura Carlos Varela. En aquel desigual partido, el conjunto caturro se presentó con sólo tres jugadores titulares: el defensa Francisco Julio, que actuó de arquero; el volante Benito Arenas y el delantero Alberto Valdebenítez. Los restantes ocho jugadores pertenecían a las divisiones inferiores de Wanderers.

Santiago Wanderers disputó el encuentro con juveniles a modo de protesta, “por el nulo respaldo que la División de Honor (ANFP actual) le otorga al equipo”. Las razones de los dirigentes porteños eran tres: primero, la Asociación les negó un viaje para jugar en Montevideo; luego enfrentaron a Audax, que actuó con seleccionados pese a una prohibición que no fue tomada en cuenta por el organismo; y finalmente, no se les concedió el permiso para disputar un amistoso ese mismo domingo 30 con el América de Río de Janeiro.

Este clásico porteño fue tildado como “una vulgar pichanga” por la prensa.

La realización del choque fue una medida muy criticada por la prensa, que también apuntó como responsable al conjunto viñamarino. “El club local debió haber colocado algún anuncio, dando cuenta de la realidad del partido, o en el peor de los casos, no haber cobrado la entrada”, escribió El Mercurio de Valparaíso. Nada de eso ocurrió y 3.251 personas pagaron su ticket.

El conjunto ruletero jugó con titulares y en el primer tiempo se fue en ventaja por  7-0, con goles de Jorge Uribe (4′), Elías Cid (7′ y 27′), Sergio Álvarez (8′), Enrique Ponce (22′ y 37′) y Antonio Morales (26′).

En la segunda parte, el conjunto caturro regresó a la cancha con solo 9 jugadores por el retiro de Julio y Duque. El juez Alejandro Gálvez decidió suspender el partido. Sin embargo, el Director de la División de Honor, Clemente Miranda, ordenó que se iniciara la segunda fracción. Cid anotó dos goles más en el inicio (47′ y 51′) y el árbitro expulsó con roja directa a Víctor Contreras de los caturros, por juego brusco. El décimo tanto llegó a los 55′, mediante Álvarez. En la jugada siguiente, el árbitro echó de la cancha a Salvador Biondi de Everton y Benito Arenas de los verdes.

El historial entre ambos indica 65 triunfos para los ruleteros, 57 para los caturros y 43 empates.

A los 68′, el ‘Decano’ quedó con solo seis jugadores al salir lesionado Valdebenítez. Según el reglamento de la época, el partido debió suspenderse, pero el árbitro Gálvez  y el director Miranda decidieron continuar con el encuentro. El público comenzó a pifiar y más de la mitad de la gente se retiró del estadio. Finalmente terminó con un aplastante 17-0 a favor de Everton, que se completó con goles de Morales (65′, 67′ y 80), Álvarez (68′), Ponce (70′ y 84′) y el quinto de Cid (72′).

Sin lugar a dudas uno de los hechos más bochornosos e históricos del  fútbol chileno que quedó en la historia.

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