Un ”Condorazo” desde todos sus frentes


Hace poco más de 29 años se escribió el episodio que la FIFA calificara como ”el mayor fraude futbolístico de todos los tiempos”, con aristas y consecuencias tanto dentro como fuera de la cancha

EL MARACANAZO CHILENO

Un 3 de septiembre de 1989, por la última fecha de las Clasificatorias al Mundial de Italia 1990, Chile debía visitar a Brasil en el infranqueable Estadio Maracaná de Río de Janeiro. Los ánimos estaban encendidos desde el empate 1-1 en Santiago, en un partido cuyos incidentes condujeron a nuestra selección al castigo de tener que recibir a Venezuela como local en Mendoza. La gente se volcó en masa a despedir a La Roja en el trayecto entre Juan Pinto Durán y el aeropuerto, mientras el DT de la Verdeamarela amenazaba con estar entrenando ”para un juego que es una guerra”.

El día del encuentro, el guardameta chileno Roberto Rojas se alzaba como la gran figura, manteniendo su arco en 0 durante todo el primer tiempo. De todas formas, la igualdad no le servía a Chile y el panorama se complicó aun más con el gol del brasileño Careca recién iniciada la segunda mitad. Llegó entonces el minuto clave en que cae una bengala desde las tribunas, presuntamente hiriendo al Cóndor Rojas y desencadenando los conocidos hechos posteriores: el gesto de Patricio Yañez ”ofreciendo” sus genitales hacia la fanaticada local, el retiro de la selección chilena hacia camarines llevando al ensangrentado portero y los infructuosos intentos del árbitro Loustau y los comisionados de la FIFA para reanudar el partido.

LA FOGUETEIRA DO MARACANA

A pesar de que ya estaban instaladas las dudas acerca de la veracidad del incidente, la policía brasileña identificó y arrestó al responsable de lanzar la bengala al terreno de juego. Se trataba de una aficionada brasileña de 24 años llamada Rosenery Mello do Nascimento, que por falta de pruebas en su contra fue dejada inmediatamente en libertad. La bautizada ”Fogueteira” se convirtió en una celebridad a raíz de los hechos, siendo invitada a programas de televisión y llegando a posar en la revista Playboy a cambio de 40 mil dólares. Ya de vuelta en el anonimato, la mujer fallecería a causa de un aneurisma en junio de 2011, a los tempranos 45 años de edad.

Rosenery Mello do Nascimento: la ”Fogueteira” del Maracaná

LA CATARSIS NACIONAL

A kilómetros del lugar de los hechos, en Santiago de Chile, una enardecida marea roja de alrededor de 4 mil personas se agolpó frente a la Embajada de Brasil ubicada en la Alameda, vociferando consignas de ”justicia” y arrojando objetos que causaron considerables daños en el edificio diplomático. Furia popular alimentada en buena parte por los medios de comunicación y por las propias autoridades, no dudando el almirante de la Junta José Toribio Medina en referirse a Brasil como un país ”primitivo”.

El confuso incidente fue portada en buena parte de los diarios y revistas nacionales

EL BOCHORNO Y LOS CASTIGOS

Con una simple pesquisa de las cámaras de televisión y fotografías, se hizo evidente para las autoridades de la Conmebol que las heridas del ”Cóndor” no habían sido provocadas por la bengala. Pese a que el arquero chileno confesó recién a mediados del año 90′ haberse autoinferido el corte en la frente con una cuchilla oculta en el guante, todo en el marco de un plan para llevar el partido con Brasil a una cancha neutral, las duras sanciones de la FIFA fueron resueltas rápidamente en diciembre de 1989.

En definitiva, el triunfo del partido y por ende la clasificación a la Copa Mundial del 90 fue otorgado a Brasil. Además, Chile fue excluido de participar en las Clasificatorias al mundial siguiente en Estados Unidos. Roberto Rojas fue marginado a perpetuidad de las canchas de fútbol -hasta serle levantado el castigo en el año 2000-, mientras que sus cómplices Sergio Stoppel (presidente de la Federación de Fútbol de Chile), Orlando Aravena (DT de la Selección) y Fernando Astengo (defensor y sub-capitán de la Roja), recibieron las respectivas sanciones de marginación de por vida para cargos dirigenciales, 5 años sin dirigir y 4 años sin jugar.

El sancionado Astengo, al igual que el Cóndor Rojas, militaba en el fútbol brasileño en la temporada del ”Condorazo”

 

comentarios

Previous "En Alemania empezaron a valorar mi trabajo"
Next Un recuerdo que ilusiona