Sergio Markarián: La vida de un viejo zorro


Mucho podemos de hablar de la carrera del oriundo de Montevideo, que sin duda ha dejado su huella en el fútbol sudamericano.

Se dice que las personas nunca terminan de aprender, pero si hablamos netamente de fútbol, a Sergio Markarián son pocas las cosas que lo pueden sorprender. Es que el técnico uruguayo ha realizado una dilatada trayectoria en el fútbol, que lo ha visto dirigir al borde de las canchas de muchas ligas del mundo, con especial hincapié en Sudamerica, donde sembró respeto y admiración.

La historia nos lleva primero a Uruguay, tierra natal del ex entrenador. Luego de haber vivido muchos años de su niñez y adolescencia en Argentina, regresa a Uruguay para trabajar de químico industrial (profesión que estudió pero no pudo terminar) en una empresa de gas, jugando entremedio campeonatos internos y dirigiendo algunos equipos de la misma competición. En 1974, un hecho marcó su vida. En el mundial de ese año, la Celeste cae inapelablemente ante Holanda por 2 a 0. Markarián lo sufrió: “Sentí verguenza, una bronca bárbara por la pobreza de nuestro fútbol. Pasamos dos veces la mitad de la cancha. Eso me impulsó a ser entrenador”, declaró en una entrevista, estableciendo el punto de quiebre en su vida.

El humilde Club Atlético Bella Vista de su país fue el primer club que confió en él y al poco tiempo, devolvió esa confianza con logros. En 1976 conquistó el campeonato de segunda división, devolviendo al equipo a primera. La búsqueda y captación de talentos jóvenes para la conformación de los planteles, fue uno de sus legados más fuertes. En 1979 y tras pelear el torneo charrúa, “Don Marka” le dice al presidente del club que la institución necesita un cambio de aire para crecer y que para eso, él debía irse. En 1981, los auriblancos clasificaron a la Copa Libertadores y en 1990 salieron campeones de la liga local. No estaba equivocado.

El uruguayo en los años 70.

Después tuvo pasos por Danubio y por River Plate en su país, pero fue en Paraguay donde comenzó el reconocimiento. En casi 10 años de carrera en el fútbol guaraní, dirigió a Olimpia (ganó dos ligas), Cerro Porteño (ganó una liga), Libertad y Sol de América, realizando destacadas campañas en la Copa Libertadores con dichos equipos. Su buen andar lo llevó a la selección Sub 23 de los rojiblancos, consiguiendo una histórica clasificación a los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, donde se quedó con el quinto puesto. También dirigió a la selección adulta en 1999, llevándolos al mundial de Corea-Japón 2002.

En Perú también tuvo un periplo con éxitos. Dirigió a dos grandes del fútbol incaico como Universitario y Sporting Cristal, consagrándose campeón del torneo local con ambas escuadras y llevando al actual elenco dirigido por Mario Salas a la final de la Copa Libertadores en 1997. Incluso fue apodado “Mago” en el país del Rimac, debido a que cuando arribó al cuadro crema en 1993, lo sacó de las últimas posiciones y lo llevó a conseguir el título con un invicto de 15 encuentros (13 victorias y 2 empates).

Markarián en la selección peruana.

Con tales antecedentes, no fue raro que dirigiera a la selección peruana desde 2010 a 2013. Allí tuvo una épica conferencia de prensa, recordada hasta hoy: “Hay entrenadores que son ofensivos, otros que no lo son, otros ratones. Me tienen podrido con eso. Voy a desenmascarar a los sinvergüenzas, basta de ponerme rótulos. Es muy fácil con jugadores de nivel decir ‘yo soy ofensivo’. Basta de eso”, dijo enfático, cansado de los apelativos con que se describen las distintas formas de jugar en la actividad.

Universidad de Chile en 2009, ha sido el único equipo chileno dirigido por el uruguayo, que tuvo otra jornada notable ante los medios cuando popularizó el “suavetón”. Los azules se encontraban en plena reestructuración debido a la quiebra del año 2007 y no sabían de títulos desde el 2004. Markarián llegó y en seis meses lo sacó campeón del Torneo de Apertura 2009, rompiendo con la sequía. Eso sí, solo seis meses duró en la escuadra estudiantil: “Trabajé seis meses en una institución que su lugar de entrenamiento era un lugar público, con acceso a gente que más que ayudar lo que quería era perjudicar. Entre muchas otras cosas, no estaban las condiciones que debía tener un equipo grande”, declaró en una entrevista el año pasado. Tras el impacto de sus palabras, un par de años después el conjunto laico ganó estabilidad institucional y llegaron muchos éxitos deportivos. Sus dichos calaron hondo.

En su paso por la “U”, dio un golpe a la dirigencia al irse tras campeonar.

También supo lo que es ser director técnico en Europa, principalmente en el fútbol griego. Lonikos, Iraklis y Panathinaikos, fueron los equipos que dirigió en el país helénico. Con este último cuadro, disputó los cuartos de final de la Copa de la UEFA 2002/2003 ante el Porto de José Mourinho, que a la postre fue el monarca del campeonato. Además, también estuvo al mando de la selección adulta de Grecia durante 2015, siendo esta su última estación en el fútbol.

Es la historia de un entrenador que nunca se realizó como jugador de fútbol profesional, pero que aún así, se las ingenió para sobresalir en una actividad en la que es difícil destacar, cuando no tienes antecedentes que te avalen. Ese hombre de origen armenio, se ganó el respeto a punto de esfuerzo, trabajo y profesionalismo. Feliz cumpleaños número 74, Sergio Markarián.

 

 

 

 

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