Pablo Escobar, el patrón del fútbol


El famoso narcotraficante colombiano también tuvo variados vínculos con el deporte rey

Un 1 de diciembre como hoy, pero del año 1949, nació en el municipio colombiano de Antioquía uno de los mayores criminales de la historia, que 44 años después celebraría su último natalicio antes de ser abatido en conjunto por el Bloque de Búsqueda y la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA en inglés). Su nombre: Pablo Emilio Escobar Gaviria, un personaje del que se han contado leyendas, escrito libros y filmado series documentales y que entre sus múltiples negocios también incluyó el del fútbol.

Junto con la construcción de decenas de canchas de fútbol en los barrios más humildes, ganándose el cariño y respeto de los marginados, el líder del cartel de Medellín encontró en este deporte un excelente espacio para el lavado de dinero proveniente del tráfico de cocaína. Así fue como llegó a hacerse dueño de los 2 equipos de su ciudad, el Independiente de Medellín y Atlético Nacional, destinando millonarias sumas a los sueldos de jugadores locales y fichajes de figuras internacionales.

Pablo Escobar en la inauguración de uno de sus campos deportivos

Al mismo tiempo, la intervención de su socio Rodríguez Gacha en Millonarios de Bogotá y de los hermanos Rodríguez Orejuela, líderes del cartel de Cali, en el América de esa misma ciudad, convirtió el torneo colombiano en un verdadero ”narcofútbol”cuya primera víctima fue el árbitro Álvaro Ortega, asesinado con 9 disparos por uno de los sicarios de Escobar luego de un polémico encuentro en que Atlético Nacional se inclinó ante el América de Cali. El trágico hecho llevó a suspender la liga colombiana del 89′.

De todas formas y tras una década completa soportando el éxito de sus rivales (América de Cali ganó 5 ligas consecutivas entre 1982 y 1986 y Millonarios fue bicampeón entre 1987 y 1988), el Patrón consiguió el golpe de gracia con la Copa Libertadores ganada por Atlético Nacional en 1989. Aunque no hay mayores evidencias que especulaciones, desde luego aquel título ha estado rodeado de sospechas enfocadas principalmente en la final del torneo, donde tanto los jugadores rivales de Olimpia como el árbitro argentino Juan Carlos Lousteau habrían estado amenazados por la consigna del ”plata o plomo”.

Tras igualar la serie en casa, Atlético Nacional se coronó por definición a penales

Y como todo suele estar relacionado, en dicho plantel de Atlético Nacional destacaron como jugadores el portero René Higuita y el defensor Andrés Escobar. El primero, era un invitado frecuente de los glamorosos partidos organizados por el capo de la droga en su hacienda privada y durante su encarcelamiento en La Catedral, mientras que el zaguero encontró su muerte, paradójicamente, a manos del narcotráfico colombiano luego de su autogol en la Copa del Mundo disputada en Estados Unidos. El DT de ese equipo, en tanto, era Francisco ”Pacho” Maturana, quién posteriormente lideraría la clasificación colombiana a ese Mundial de USA ’94, sellada con la goleada a Argentina en septiembre de 1993 tan solo 3 meses antes de la muerte de ”Don Pablo”, siendo probablemente la última alegría futbolera del célebre narcotraficante.

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