Leyenda viviente en Rusia


Hace 28 años atrás, Óscar Washington Tabárez disputaba su primer mundial al mando de la Selección Uruguaya de Fútbol.

Al margen de todas las diferencias y rivalidades propias del folclore del fútbol sudamericano, es innegable para todo amante del balompié de esta parte del mundo, que la figura del director técnico charrúa es digna de elogios en cuanto a trayectoria se debe. Apodado como “Maestro” debido a su pasado como docente de escuela primaria en su tierra natal, el tiempo ha venido a refrendar su alias de la mano de grandes logros como adiestrador.

Colgó los botines en 1978 defendiendo los colores del Club Atlético Bella Vista, para tomar las riendas de las divisiones menores del mismo club. De ahí en adelante y en poco menos de 10 años, recaló en la selección adulta uruguaya, habiendo dirigido anteriormente, entre otros, a Danubio, Deportivo Cali, Peñarol, ganando la Libertadores con éste último.

En 1987 Tabárez ganaría el máximo certamen continental junto a Peñarol.

 

Sería en 1988 cuando el oriundo de Montevideo, tomaría por primera vez las riendas de la celeste, cumpliendo unas clasificatorias brillantes que lo ubicarían como el segundo clasificado de Sudamérica para la cita que tendría lugar en Italia. Ya en tierras itálicas, logró sortear la fase de grupos para caer en octavos de final ante los anfitriones por dos tantos a cero. Luego de la Copa del Mundo, emigraría a Boca Juniors, para luego iniciar su carrera por el viejo continente, donde incluso llegó a dirigir al Milan.

En Italia 90 Uruguay caería eliminado ante los locales en octavos.

 

En 2006 volvería a su tierra natal a tomar nuevamente el mando de la selección, permaneciendo allí hasta el día de hoy. Desde ese entonces ha logrado la clasificación a todas las citas, dos por repechaje y ahora por vía directa a Rusia 2018, nuevamente en la segunda plaza sudamericana. Ganó la Copa América de Argentina 2011 y en el Mundial de Sudáfrica 2010 alcanzó la semifinal luego de aquel recordado partido ante Ghana que se definió desde los doce pasos. En la presente edición de la Copa del mundo y tras el partido con Egipto, el Maestro se convirtió en el director técnico con mayor cantidad de partidos disputados con una misma selección en la historia de los mundiales, alcanzando un registro de 17 encuentros, marca que seguirá acrecentándose a lo largo de la cita mundialista.

Desde hace algunos años ha necesitado de bastones producto del “Síndrome de Guillain-Barré”.

A pesar de todas las dificultades físicas que Óscar Washington ha debido sobrellevar en el último tiempo, debido a una enfermedad degenerativa, siempre se las ha ingeniado para estar presente junto a su combinado, ya que al final del día y como todo buen uruguayo y sudamericano sabe, el fútbol es la cura de todos los males.

 

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