Las últimas horas del “Matador”


Uno de los referentes del balompié nacional dijo adiós hace 10 años

En silencio. Así podemos describir la forma en que Marcelo Salas se retiró del fútbol. Un día como hoy, pero del año 2008, el Estadio Nacional presenció las últimas jugadas del temuquense en una cancha profesional. La Universidad de Chile derrotó a Cobreloa por 3 a 2, con dos goles del “Matador” que a la postre no fueron suficientes para que los azules pasaran a las semifinales del Torneo de Clausura, debido al 3 a 0 que los loínos consiguieron en la ida.

Las horas previas fueron tranquilas y sin tanto ruido. Gran parte de la prensa no sabía lo que ocurriría y los hinchas menos conocimiento tenían aun, ya que el ex River Plate mantuvo su decisión en la intimidad. De hecho, las semanas anteriores fueron buenas para el elenco universitario. Los azules, de la mano de Arturo Salah, terminaron punteros de la fase regular y se habían clasificado para la fase previa de la Copa Libertadores 2009, pero no pudieron reeditar el mismo nivel en la fase de los ocho mejores del torneo local.

Salas celebrando lo que serían sus últimas anotaciones como profesional.

Pero la verdad es que Salas ya se encontraba cansado. Sus últimos años los vivió aquejado por las lesiones que no le permitían tener el rendimiento regular al que aspiraba. De hecho, gran parte de ese torneo lo jugó infiltrado, pues el cuerpo no respondía al máximo.

A pesar de eso, el ídolo laico señaló años después que pudo haberle dado una vuelta más al tema de sus problemas físicos. De hecho, en conversación de junio de este año con Radio Cooperativa, señaló que “fue una de las conversaciones que tuve con Eduardo Berizzo (ayudante de Marcelo Bielsa) en ese momento que me dijo que pare dos meses, que vea el tema de la rodilla y me retire con el Mundial por último. Quizás pude haber llegado si tomaba otra determinación, me pude haber operado, haber aguantado dos meses para volver bien y jugar el Mundial”.

Sin embargo, en ese momento su determinación fue distinta y al terminar aquel encuentro ante los naranjas, se acercó hacia los hinchas azules que coreaban su nombre, sin saber que esa tarde sería la última en que despedirían entre aplausos al “Matador”, en el recinto que lo llevó a la fama y que lo vio convertirse en uno de los más grandes futbolistas de la historia nacional.

Fue el fin de un delantero que consiguió títulos en todos los lugares donde jugó. La “U”, River Plate, Lazio, Juventus y la camiseta de la selección chilena, fueron los colores que tuvieron el honor de ver los goles de un artillero inigualable, aquel al que muchos defensas y porteros siguen buscando.

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