La promesa de Mané


El senegalés ha tenido que sobrepasar muchas dificultades para llegar a la élite del fútbol mundial

Un día como hoy, pero en 1992, nacía en Sédhiou (Senegal) uno de los delanteros más influyentes del último tiempo: Sadio Mané. El jugador vivió una infancia dura en África, tuvo que crecer en la pobreza, pasando hambre, sin zapatillas y con una voluntad enorme para convertirse en futbolista. El fútbol era la vía de escape para los problemas de Mané y no le importaba si los arcos estaban hechos por montones de piedra: él estaba decidido a jugar.

Mané es el quinto goleador histórico de Senegal con 19 goles anotados.

A la edad de 15 años, Mané llamó la atención de los ojeadores de “Generation Foot”. Su entrega, velocidad, regate y gol le abrieron las puertas para ingresar a la academia y comenzar a transformar su sueño en realidad. Los padres del futbolista no entendían mucho la situación y no estaban muy seguros debido a que las instalaciones quedaban en Dakar, que se encuentra bastante alejado de Bambali, donde se crió el futbolista. Finalmente sus padres aceptaron al ver la felicidad de un joven Sadio Mané que no sabía lo que le esperaba.

Sadio Mané anotó 4 goles en la última Champions League obtenida por Liverpool.

En ese momento, Mané se hizo tres promesas: No decepcionar a sus padres, convertirse en futbolista profesional y volver a su pueblo a construir una escuela. A la fecha el jugador ha cumplido las tres y se ha mantenido aportando a la comunidad senegalesa, ya que no olvida sus orígenes. Sadio Mané le ganó a la vida y pasó de jugar sin zapatos en canchas de tierra y piedra a convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo.

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