La presión y las expectativas que destruyeron a un crack


  • Con tan sólo 17 años, Bojan Krkic se convirtió en el debutante más joven del Barcelona.

En las inferiores le llamaron el nuevo Messi, y vaya que dicho apodo puso presión sobre sus hombros. Siendo menor de edad, hizo su estreno con el cuadro catalán y las expectativas que este chico generaba, eran altísimas. Siendo aún un niño, tal y como él mismo señaló hace un tiempo atrás, al fútbol “no le importaban” sus constantes crisis ni sus ataques de ansiedad. En un deporte sumamente deshumanizado desde el punto de vista emocional, el joven Bojan comenzaba a vivir una pesadilla.

A su temprana edad, las comparaciones con Messi se volvieron odiosas

Según contó en una entrevista del año 2016, durante la temporada 2007-2008 y tras haber disputado el mundial sub 17, jugar La Liga y debutar en Champions, su cuerpo y mente fueron llevados al límite, hasta que finalmente colapsó. Cinco meses estuvo con constantes mareos, tal y como relató en dicha instancia el jugador de origen serbio. Al parecer nadie le daba la suficiente importancia al estado de salud mental del prometedor deportista y, en lugar de una solución definitiva, los responsables de la salud del equipo sólo suministraban tratamientos paliativos, que buscaban sacar el máximo rendimiento de Bojan “para el Barcelona”. Totalmente al margen quedaba el bienestar psíquico del atleta.

Fue figura de las Selección Española sub-17.

Todo lo anterior derivó en una notable baja de rendimiento, que a la postre lo terminaría alejando de la escuadra blaugrana, para partir en busca de nuevos horizontes a la península itálica. Hoy, el jugador que hace diez años pintaba para ser un candidato fijo en las próximas ediciones del Balón de Oro, milita en el Stoke City de la segunda división inglesa, muy lejos de aquel futuro prometido hace una década atrás.

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