La gran huelga del fútbol chileno


Al igual que el acontecer que tenemos hoy, hubo un año en que el torneo nacional paró.

La ANFP ha ratificado que vuelve el fútbol, o eso al menos hasta el momento. El máximo ente del balompié nacional, señaló que tanto el campeonato de primera división como el de Primera B se disputará nuevamente a partir de la próxima semana, decisión que ha recibido cuestionamientos por parte de jugadores, hinchadas y gran cantidad de chilenos y chilenas, quienes han hecho un llamado a que no retorne la actividad hasta que sean escuchadas las demandas del pueblo chileno.

No es la primera vez que la institución presidida actualmente por Sebastián Moreno, debe enfrentarse a las críticas del medio y la ciudadanía, ya que si nos remontamos más de 20 años atrás, encontramos otro movimiento que puso en jaque el desarrollo normal del campeonato criollo, aunque aquella vez organizada por los mismos futbolistas.

En el marco de la sexta fecha del Clausura 1997, que iba a disputarse entre el 13 y 14 de septiembre del mismo año, el Sindicato de Futbolistas Profesionales (SIFUP), presidido por Carlos Ramos, levantó una movilización que tuvo el apoyo transversal de todos los deportistas activos, haciendo un llamado a la mejoría de sus condiciones laborales, en lo que fue un hecho inédito.

Entre algunos de los 39 puntos que tocó el petitorio elaborado por el gremio, se encontraba la libertad de acción a partir de los 23 años; la escrituración de los contratos; la firma de contrato profesional luego de haber disputado 10 encuentros con el primer equipo; el derecho a un porcentaje de las compraventa de jugadores entre clubes y el tema de la seguridad previsional.

Aquellas banderas de lucha encontraron la negativa de la ANFP (presidida en esos entonces por Ricardo Abumohor) y los propios clubes profesionales, quienes se negaron a firmar un convenio colectivo. A partir de esta respuesta es que el SIFUP hizo efectivo un llamado a huelga, donde ningún jugador del primer equipo se presentaría a jugar ese fin de semana. Más allá de un par de excepciones, la movilización se respetó a cabalidad.

Esto obligó a los equipos a disputar la sexta fecha del torneo solamente con juveniles (polémico fue el caso del Puerto Montt de Jorge Garcés, que privilegió la lucha por el descenso y jugó su partido con titulares), donde la idea desde Quilín era aparentar normalidad. Este hecho también fue criticado por diversos actores de la época.

René Orozco, presidente de Universidad de Chile en ese tiempo señaló: “Es una posición institucional: respaldaremos a los jugadores. No usaremos a los niños para solucionar los problemas de los grandes, es una falta a la ética increíble. En lugar de sentarse a una mesa a conversar los puntos coincidentes y en desacuerdo, se quiere sentar el precedente de que los juveniles traicionen a sus compañeros”. Por su parte Caupolicán Peña, presidente del Colegio de Técnicos por esos años, también mostró su apoyo: “Apoyamos el paro, lo comenzamos con ellos, lo hemos ejercido con ellos y lo terminaremos con ellos”.

Gamadiel García, actual presidente del SIFUP, rememoró hace un par de años en entrevista con La Tercera lo que vivió en ese paro: “El presidente (René Orozco) estaba en desacuerdo en que se jugara con juveniles. Entonces no nos concentramos, pero nos llamaron el mismo día del partido para decir que Huachipato se presentaba. Nos citaron una hora antes del partido y lamentablemente nos tocó jugar. Nosotros estábamos de acuerdo con el paro, así que se puede decir que mi debut en Primera fue contra mi voluntad. Debuté obligado”.

Así fue como las canchas nacionales se llenaron de juveniles en dicha oportunidad, lo que significó el ansiado estreno profesional de muchos, pero a sabiendas de que lo correcto era apoyar a los profesionales. De hecho, el público que asistió a los estadios fue escaso y solo hubo un duelo en que se sobrepasó las 10 mil personas: Fue el primer UC-Colo Colo a disputarse en San Carlos de Apoquindo.

Finamente, el fútbol volvió a jugarse el 27 de septiembre, tras el acuerdo que el alcanzaron la ANFP y el SIFUP en prácticamente todas las peticiones que hizo el gremio. A partir de allí comenzó a regir el Estatuto del Futbolista que vela por los derechos y dignidad de quienes participan en esta actividad, en lo que sin duda fue un triunfo para la movilización. Más de 20 años después, el fútbol tiene la oportunidad de pararse nuevamente por una causa, la que esta vez va mucho más allá de la pelota.

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