La consagración europea del Olympique de Marsella: Un trofeo entre sombras


El elenco francés se metió en la historia en los años 90, pero no a cualquier precio.

El 26 de mayo de 1993, el Estadio Olímpico de Munich presenciaba un hecho histórico. El Olympique de Marsella derrotó al poderoso Milan por 1 a 0, con anotación de Basile Boli a los 44′ del primer tiempo. El gol del defensor haría eco en la historia: un cuadro francés conquistaba por primera vez en la historia el título de la Champions League, siendo la guinda de la torta de un proyecto que llevó a la gloria al cuadro de Ródano.

La temporada 1992/1993 marcaba la primera edición del torneo más grande de Europa como lo conocemos en la actualidad, dejando atrás el antiguo formato conocido como Copa de Europa. A la par con eso, el elenco francés sorteó el Grupo A que compartió con el Brujas, CSKA de Moscú y Glasgow Rangers, midiéndose en la final ante el equipo rossonero dirigido por Fabio Capello, que fue el encargado de seguir el legado del histórico Arrigo Sacchi.

Aquella generación de futbolistas donde figuraban tipos como Fabien Barthez, Jocelyn Algloma, Marcel Desailly, Franck Sauzee, Didier Deschamps, Rudi Voller y Alen Boksic, fue capaz de imponerse a un conjunto italiano que contaba con nombres como Franco Baresi, Frank Rijkaard, Paolo Maldini y Marco Van Basten, sumando el primer título europeo en la historia del Marsella. La institución se encontraba en la gloria: además de la Champions, venían de ser pentacampeones del balompié galo (algo que no ocurría desde la sesión 1971/1972), entre 1988 y 1993, pero en este último año se daría a conocer un escándalo que empañó esta etapa de júbilo, debido a malas prácticas del director del club.

Bernard Tapie era un conocido empresario francés, con bastante éxito en la época de los 80. En medio de su gran éxito en los negocios, llegó en 1986 a tomar las riendas del Olympique de Marsella. En un principio todo parecía bien, ya que invirtió en grandes fichajes y el rendimiento en el campo de juego nutría las vitrinas de Les Phocéens, pero los triunfos de esos grandes planteles se vieron enturbiados por los sobornos del timonel al plantel del Valenciennes, días previos al enfrentamiento ante el Milan en 1993.

Resulta que el fin de semana anterior a la final de la Champions League, Marsella debía disputar una fecha del fútbol local ante el cuadro rojo y ahí fue cuando el jugador del Olympique, Jean Jacques Eydelie, se contactó con varios jugadores del equipo rival para ofrecerles dinero a cambio de facilitar el triunfo en liga y evitar que hubiera hombres lesionados de cara a la final continental.

Los futbolistas del Valenciennes terminaron por contar todo lo sucedido y el respeto ganado por el cuadro celeste y blanco fue duramente cuestionado, a pesar de que también tenía méritos futbolísticos por lo conseguido. En virtud de la artimaña, el Olympique de Marsella fue despojado de lo que era el quinto trofeo consecutivo en la liga francesa y fue condenado a disputar la segunda división.

En cuanto a la “orejona”, la UEFA tomó la determinación de privarlos de jugar la Supercopa de Europa, la Copa Intercontinental y la Champions League del año siguiente como campeón defensor, pero no le quitaron el título de Champions League.

Tiempo después, el propio Jean-Jacques Eydelie también contó que el club dopaba a muchos de sus jugadores previo a los partidos, cuestión que fue duramente criticada, pero que no tuvo mayor investigación por parte de la FIFA, debido a que los controles realizados en ese tiempo habían arrojado resultados negativos respecto al uso de sustancias ilícitas.

comentarios

Previous El increíble palmarés de Puyol
Next Los mejores momentos de Chile en Toulon