Kasparov vs Deep Blue ¿triunfó la máquina o perdió el humano?


El Gran Maestro ruso y la supercomputadora IBM enfrentaron en 1997 un histórico duelo de ajedrez

Hace exactamente 14 años anunciaba su retiro del ajedrez profesional, para dedicarse a la escritura y a la política, el Gran Maestro del ajedrez Gary Kaspárov. El nacido en Azerbaiyán en tiempos de la Unión Soviética, se convirtió con 22 años en el Campeón del Mundo más joven de la historia en 1985, manteniendo el título mundial hasta el año 2000 y encabezando la clasificación de la Federación Internacional prácticamente hasta su retirada, con una puntuación récord de 2851 recién superada en 2014 por el noruego Magnus Carlsen.

Ya casi sin rivales de su especie, el ajedrecista aceptó en 1996 el desafío del fabricante estadounidense IBM de enfrentar una serie de partidas contra una supercomputadora especialmente diseñada para el juego, la Deep Blue, imponiéndose el soviético en aquella serie disputada en Filadelfia por un marcador de 4-2 (3 victorias, 2 tablas y 1 derrota). La revancha no se haría esperar y tendría lugar al año siguiente, hacia mediados de 1997, ahora en Nueva York y con una versión actualizada de la Deep Blue.

El publicitado encuentro, con una audiencia estadounidense alineada con el retador soviético anteponiendo el ”orgullo humano” a cualquier diferencia ideológica, se inició auspiciosamente con una victoria de Kaspárov en la primera partida. Pero sería en ese mismo asalto que se produciría un punto de inflexión, cuando la computadora perdió por rendición tras mover absurdamente una torre en vez de poner en jaque al rey como indicaba la lógica. La jugada descolocó al campeón mundial, que luego analizando la partida se daría cuenta de que si ésta hubiera seguido su curso normal, habría ganado de todas maneras luego de ¡20 movimientos!. La sola idea de que la máquina pudiera anticiparse de tal manera a las miles de probables combinaciones, ”sacó del partido” a un Kaspárov que con 2 derrotas y 3 tablas en las siguientes partidas, acabaría inclinándose por un marcador de 3-2.

Lo que siguió fueron airadas acusaciones de fraude e intervención humana en el triunfo del ordenador de IBM, empresa que efectivamente no jugó de la manera más limpia teniendo sus evidentes motivos para no dejar nada al azar: 15% de aumento inmediato en sus acciones y un importante posicionamiento de la marca que ”venció al campeón mundial de ajedrez”. ¿Y la famosa jugada clave que definió el encuentro? Increíblemente trascendió por parte de los mismos desarrolladores que bien pudo deberse a un error de sistema, un bug que provocó ese movimiento aleatorio por parte de una máquina acorralada y no a esa avanzada inteligencia superior que aterró a Kaspárov.

Como los logs del programa jamás fueron revelados pese a las insistencias del vencido jugador, además de que la Deep Blue fue al poco tiempo desmantelada por sus creadores, quizás nunca sabremos en realidad si el mérito de aquella victoria fue enteramente de la inteligencia artificial, o más bien una derrota del mejor ajedrecista de todos los tiempos contra su propia mente.

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