Ismenia Pauchard, leyenda del básquet chileno


Con pocos reconocimientos, la pívot sureña está instalada entre las más grandes deportistas de la historia nacional

Nacida en la pequeña localidad de Traiguén, Región de La Araucanía, María Ismenia Pauchard destacó como atleta desde sus años de estudiante en el Liceo de Niñas de Angol, en las disciplinas de salto alto, 200 metros y salto largo. Sin terminar la escuela, se trasladó a Santiago y allí de casualidad llamó la atención por su 1.76 metros de estatura en el club Famae, donde se inició en la práctica del básquetbol y permaneció durante 2 temporadas, hasta ser reclutada en 1954 por Colo Colo, uno de los clubes cesteros más poderosos de la época.

Con el conjunto albo, del cual llegó a reconocerse hincha con la célebre frase ”llevo un hincha en el pecho en lugar de corazón”, vivió 18 exitosas temporadas al coronarse campeona de manera consecutiva entre 1956 y 1973, con la sola excepción del título de 1964 que se les quitó por secretaría y los años 1968-69, en que jugó por el club Antonio Labán debido a un receso de Colo Colo por problemas financieros. Con el Cacique, ganó también el campeonato internacional ”Estrellas Sudamericanas” celebrado en Perú en 1957 y durante sus años de actividad fue también seleccionada de Santiago, sumando allí 7 títulos nacionales más.

Adelantada a una época en que las mujeres recién conquistaban derechos básicos en nuestro país, su carácter directo y contestatario le significó más de algún conflicto con dirigentes, como fue quedar marginada del Panamericano de 1955 pese a las protestas de la prensa. Ya recuperado su lugar en la selección, atención a sus pergaminos, fue 2 veces campeona sudamericana (Quito 1956 y Santiago 1960), 2 veces máxima encestadora (Lima 1958 y Cali 1967), mejor jugadora del torneo también en Cali 1967, 2 veces medalla de bronce en Panamericanos (Chicago 1959 y Sao Paulo 1963) y 2 veces mundialista (Río 1957 y Lima 1964).

Una vez que dejó las canchas, fue entrenadora de los equipos femeninos del Banco Estado (1973-1980), Universidad de Santiago (1981-83) y Thomas Bata (1984) y luchó sin éxito por las pensiones de los deportistas retirados de la actividad. Ya cansada del básquetbol, regresó al sur a instalarse en una cabaña del Lago Caburgua, alejada de grandes lujos o reconocimientos y llevando una vida tranquila, que fue brutalmente arrebatada un 22 de mayo del 2004 tras encarar a un ladrón que asaltó su hogar y que, al verse desafiado, la golpeó con herramientas hasta matarla. Su cadáver fue encontrado entre matorrales 9 días después, siendo luego condenado a miserables 8 años de prisión el asesino de esta jugadora incomparable, catalogada en su tiempo como una de las mejores basquetbolistas de todo el continente.

 

 

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