Helenio Herrera: El padre del Catenaccio


Repasamos el estilo y logros de un técnico que revolucionó el fútbol mundial

Aunque existe cierta discrepancia sobre la fecha, para los registros oficiales Helenio Herrera Gavilán nació un 17 de abril de 1910 en Buenos Aires, de padres andaluces con los cuales se trasladó muy pequeño al protectorado francés de Marruecos. El hombre que contando con la doble nacionalidad declaró en alguna ocasión no sentirse ”ni argentino ni francés, sino mundial”, hizo carrera como futbolista en clubes de Marruecos y Francia, pero sin duda la inscripción de su nombre en la historia llegaría desde su rol como entrenador.

Apodado ”El Mago”, Herrera fue un DT pionero en varios sentidos. Obsesivo de la estrategia y la disciplina, se le atribuye la invención de las concentraciones previas a los partidos, constante preocupación por la dieta y la forma física de sus jugadores y el estudio minucioso de cada rival de turno. Era además un gran motivador, siendo características las frases alentadoras adornando sus camarines y los incentivos para premiar el buen rendimiento de sus dirigidos. Por último, es considerado uno de los primeros técnicos en explotar la faceta mediática, con más de alguna frase ególatra (”no sé si soy el mejor del mundo, pero sé que hago todo para serlo”) y costumbres como la de salir al campo antes que sus equipos para absorber él la presión de los insultos y abucheos de la hinchada contraria.

Más importante aún y pese a no haber sido propiamente su inventor, sí fue H.H uno de los principales exponentes del Catenaccio, sistema de juego de origen suizo que básicamente se caracteriza por la destrucción del juego rival antes que la generación del propio, razón por la cual ha sido históricamente criticado como un ”fútbol anti espectáculo”. Durante su etapa al mando del Inter de Milán en la década de los 60, ”El Mago” hizo propio el sistema sobre 2 ejes fundamentales: el férreo marcaje individual y la figura del líbero encargado de recuperar balones sueltos y redoblar la marca tras la línea defensiva. ¿Los resultados? La época más brillante en la historia de la escuadra nerazzurri, que en 3 temporadas conquistó 3 Scudettos, 2 Copas de Europa (ante el Real Madrid de Di Stéfano y el Benfica de Eusebio) y 2 Copas Intercontinentales.

 

Un entrenador que también señaló orgullosamente alguna vez no conocer el fracaso, sí se equivoco cuando tras ser testigo de la paliza sufrida por Italia a manos de Brasil en la final del Mundial de 1970, declaró “absoluto convencimiento de que los sistemas eminentemente defensivos han concluido su ciclo”. Aun con sus detractores, las bases del famoso Catenaccio trascendieron a la retirada y muerte del que fuera también campeón de liga con el Barcelona y el Atlético de Madrid, consagrándose junto a este sistema elencos como la selección italiana campeona del mundo en 2006 y el mismo Inter de Mourinho que ganó el triplete en la temporada 2009/10.

 

 

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