El fútbol después de Bosman


Lo que comenzó como una inofensiva batalla entre club y jugador, derivó en toda una revolución para el fútbol moderno

En agosto de 1990, el volante y ex seleccionado juvenil belga Jean Marc Bosman terminaba definitivamente su contrato con el Standard Liége, luego de que se le propusiera una renovación del vínculo recortando considerablemente su salario. Apareció entonces el Dunkerque de la segunda división francesa interesado en hacerse de los servicios del jugador, pero el cuadro de la ciudad de Lieja exigió una desmedida indemnización de 600.000 euros para dejarlo marchar, echando por tierra toda negociación.

Fue así que con la ayuda del abogado francés Jean Louis Dupont, el jugador decidió demandar a su club y de paso desafiar a la federación belga, a la UEFA y a la FIFA. Al cabo de 5 años de batalla legal que se llevaron la mejor etapa de su carrera, Bosman consiguió del Tribunal de Justicia de la Unión Europea la sentencia (no es ninguna ley, aunque suela conocerse así) que declaró ilegales las indemnizaciones por traspaso y los cupos de extranjero aplicados a ciudadanos de la Unión Europea.

“En el momento en que atacas a la FIFA y a la UEFA, es obvio que tu carrera queda perjudicada, se acaba”, reconoció años más tarde el mediocampista que, en efecto, solo pudo jugar un par de temporadas más en equipos menores de Francia y Bélgica y tras su retiro, atravesó problemas de alcoholismo, ruina financiera e incluso una condena en la cárcel por violencia doméstica. Pero aunque sin el reconocimiento y agradecimiento debidos, su cruzada benefició a cientos de futbolistas que desde entonces circulan libremente por el mercado europeo y también a los clubes que vieron eliminadas las restricciones para conformar planteles a su medida.

Indirectamente, aquella sentencia de diciembre de 1995 fue el punto de inicio de la marcada desigualdad entre las distintas ligas y al interior de las mismas, donde se ha vuelto habitual que los grandes conjuntos acaparen los talentos que producen las canteras de equipos más modestos y se repitan los mismos elencos en instancias finales y títulos de los torneos. No es casualidad que desde el Ajax campeón en 1995 y salvo por el Porto en 2004, todos los ganadores de Champions hasta la fecha pertenezcan a las 4 principales ligas de Europa: Inglaterra, España, Italia y Alemania, siendo inconcebible pensar en volver a ver campeones de antaño como el Estrella Roja de Belgrado, el Steaua Bucarest o el Celtic de Escocia.

Del plantel del Ajax campeón de Europa, solo 2 de los titulares no eran holandeses

Si el fútbol tiene hoy mucho más de negocio que de romanticismo, se debe ello en gran medida a la legítima y victoriosa lucha de un hombre que, quizás sin proponérselo y con poca recompensa personal, cambió para siempre las reglas de este deporte.

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