Bobby Fischer: un genio olvidado


Un 17 de enero, falleció en soledad y alejado de su patria uno de los grandes maestros del ajedrez

Nacido en 1943 en la ciudad de Chicago y criado por una madre divorciada en Nueva York, sin total certeza respecto de su padre biológico, Robert James Fischer aprendió a jugar por su cuenta al ajedrez dotado de tan solo un tablero y un libro de instrucciones. Con 13 años se alzó como ganador del Campeonato Junior de Estados Unidos con un registro de 8 victorias, un empate y una derrota, para poco tiempo después abandonar la escuela y poder así dedicarse por completo a su pasión.

Salvo 2 excepciones, este ”adolescente prodigio sin parangón en la historia del ajedrez” como fue descrito alguna vez por un árbitro español, ganó todos los torneos en que participó desde 1962 hasta 1972, destacando en su palmarés el Interzonal de Palma de Mallorca en 1970. Pero faltaba todavía el enfrentamiento más significativo de su carrera, cuando en plena Guerra Fría, la tensión existente entre las 2 superpotencias mundiales se volcó al tablero de ajedrez en la capital islandesa de Reikiavik, donde se dirimió el título del Campeonato Mundial de Ajedrez de 1972 entre el propio Fischer y el soviético Boris Spassky.

Al llamado ‘‘Juego del Siglo”, Spassky llegaba como defensor del aplastante reinado del régimen soviético, que desde el año 1948 había producido todos los campeones y subcampeones mundiales. Fischer, en un estilo que le aportó buena parte de su popularidad, desarrolló desde antes de sentarse frente a su oponente todo un juego sicológico que incluyó exigencias que iban desde la cuantía del premio hasta la iluminación de la sala y el tipo de piezas. Si bien comenzó 2-0 abajo en el marcador, incluyendo una derrota por no presentación, acabó imponiéndose tras 21 partidas disputadas de las cuales ganó 7, empató 11 y perdió 3, convirtiéndose hasta ahora en el único norteamericano campeón mundial de ajedrez.

Incomprensiblemente, aquella llegada a la cima sería también el inicio de la caída en picada de Fischer, que no volvió a disputar una competición internacional y enfrentó diversos problemas con la justicia, tales como una orden internacional de captura por jugar otro encuentro con Spassky en Yugoslavia, país vetado por los Estados Unidos, además de una detención en Japón por falsificación de pasaporte. Hacia el final de sus días, fue asilado y nacionalizado por Islandia, donde a causa de una enfermedad renal murió y fue enterrado en soledad el 17 de enero de 2008

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