2004: El año de los humildes


Dos clubes y una selección nacional desafiaron los pronósticos alzando sus trofeos

En tiempos en que el fútbol suele reservar los títulos, naturalmente, para los equipos de mayor poderío económico e histórico, inevitable es añorar la hazaña de pequeños clubes o selecciones que, contra todas las estadísticas y apuestas,  logran imponer sus modestas cualidades. Y si hubo un año especialmente memorable en cuanto a golpes a la cátedra, fue sin duda el 2004, temporada que tuvo inéditos campeones de Champions League, Copa Libertadores y Eurocopa.

La primera ”sorpresa” fue la protagonizada por el F.C Porto en la Liga de Campeones 2003/04. Dirigidos por José Mourinho y un plantel casi exclusivamente de jugadores locales (en la final, 10 de sus 11 titulares eran portugueses), los blanquiazules clasificaron segundos de su grupo tras los ”Galácticos” del Real Madrid, dejando en el camino a Manchester United, Olympique de Lyon y Deportivo La Coruña, antes de vencer en la final por un categórico 3-0 al favorito Mónaco, que con figuras como Evra, Giuly y Morientes había dejado fuera al propio Real Madrid y al Chelsea.

Ya sin Mou y con varias caras nuevas, el Porto repitió a fin de año los festejos en la última edición de la Copa Intercontinental

Poco después y a varios kilómetros de distancia, Once Caldas de Colombia se coronaba por primera vez campeón de la Copa Libertadores, derrotando en la final de vuelta como visita y por la vía de los penales nada menos que al vigente campeón de América, Boca Juniors. Antes de la definición, los colombianos habían eliminado a equipos como Vélez en fase de grupos, Santos en cuartos de final y Sao Paulo en semis.

Finalmente y como una de las mayores proezas en la historia del fútbol mundial, la selección de Grecia rompió todos los esquemas al quedarse con la Eurocopa celebrada en Portugal. Los helénicos habían disputado un solo torneo europeo (Italia 1980), sin triunfos hasta entonces y sin grandes figuras, pero con un técnico que sabía de milagros (Otto Rehaggel, campeón de Bundesliga con el Kaiserslauten en 1998) y un ordenado planteamiento que les permitió mantener el arco cerrado durante toda la fase final. España y Rusia en fase de grupos, Francia en cuartos, República Checa y el anfitrión Portugal en la final, fueron las víctimas del flamante y sorpresivo campeón de Europa aquel año.

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